John Lennon alguna vez llamó a la paranoia “un sentido elevado de conciencia”, pero esa idealización fracasa. En realidad, la paranoia deforma la percepción, transformando el mundo en un escenario de amenazas imaginarias. Convierte lo ordinario en siniestro, convirtiendo gestos inofensivos en presagios de daño. Esta distorsión va más allá de los meros pensamientos: se filtra en cómo percibimos incluso los patrones más simples. En otras palabras, la paranoia no está sólo en tu mente; está en tus ojos.?








