Cualquiera que estudie toda la noche antes de un examen conoce la sensación: como si cada conocimiento adicional que intentas meter en tu cabeza resultara en que lo que aprendiste anteriormente se derramara por el otro lado. En la vida cotidiana, sin embargo, nuestro cerebro logra aprender muchas cosas nuevas cada día, sin “sobrescribir” conocimientos antiguos. De hecho, parece haber un mecanismo durante el sueño que ayuda a separar los conocimientos nuevos de los antiguos. Los científicos de la Universidad de Cornell informan sobre esto en la revista “Naturaleza“.








